Convertirse en el cuidador principal de un ser querido puede ser una tarea gratificante, sin embargo, es común que venga acompañada por fatiga y la sensación de estar abrumado
Convertirse en el cuidador principal de un ser querido puede ser una tarea gratificante, sin embargo, es común que venga acompañada por fatiga y la sensación de estar abrumado

Fatiga por Compasión, cuando el cuidador necesita cuidado

Texto por: Lolbé Castañeda

¿Qué es la fatiga por compasión?

Fatiga por compasión es un concepto que se utiliza para describir cómo diversos factores estresantes afectan a las personas que trabajan en el ámbito sanitario o que se encuentran en la posición de tener que cuidar de un familiar o ser querido. La enfermera Carla Joinson detectó por primera vez éste fenómeno en 1992, definiéndolo como una forma única de burnout (síndrome resultado del estrés laboral crónico, OMS, 2019). Joinson indicó que la fatiga por compasión está directamente relacionada con las profesiones de cuidado y es producto de trabajar con personas que han experimentado un trauma o un evento estresante (como puede ser una enfermedad crónica o un accidente). El psicólogo Charles Figley, uno de los principales investigadores de la fatiga por compasión, describió la condición como “un estado de agotamiento y disfunción, biológica, fisiológica y emocional, como resultado de una exposición prolongada al estrés por compasión”.

 

La compasión… ¿cansa?

El uso de la empatía y la compasión es una parte esencial de la construcción de una relación con alguien bajo nuestro cuidado. La compasión es la fuerza que transforma la empatía en acción para aliviar el sufrimiento de otro. La vulnerabilidad de un ser querido enfermo puede impulsar a uno a actuar sobre estas emociones que conducen entonces a la satisfacción por compasión. La satisfacción por compasión es una sensación de realización y contribución al bien común cuando se utilizan los conocimientos y habilidades de uno para cuidar eficazmente a la persona. El proceso de proporcionar empatía puede ser gratificante, lo que lleva a la satisfacción por compasión, o agotador cuando el afrontamiento y el autocuidado se reemplazan por el autosacrificio. Es importante tener en cuenta que ceder a la compasión tiene un costo porque a menudo se usa y rara vez se repone. La compasión puede fatigar.

 

¿Qué experimenta el cuidador?

La fatiga por compasión se produce cuando el cuidador dedica toda su energía al cuidado compasivo de los demás hasta el punto de agotamiento, sin dejar espacio para la autorecuperación, lo que resulta en consecuencias psicosociales y físicas. Entre algunas de ellas:

 

  • Entumecimiento emocional: Irónicamente, uno de los principales síntomas de la fatiga por compasión es la disminución de la capacidad de sentir compasión y empatía. Es como si el cuerpo no pudiera soportar más emociones y se bloqueara. El peligro para los cuidadores es que pueden insensibilizarse a las experiencias de los demás y tener dificultades para conectar con sus pacientes.

 

  • Estrés traumático secundario: El estrés traumático secundario es el resultado emocional que ocurre al conocer un evento traumatizante experimentado por otra persona. Para el cuidador, ésto se puede traducir en insomnio, síntomas físicos (palpitaciones, dificultad para respirar, dolor de cabeza), así como miedo y preocupación excesivos.

 

  • Burnout: Aunque la fatiga por compasión no es lo mismo que el burnout, comparte algunos síntomas, como agotamiento, irritabilidad e insatisfacción laboral.

 

  • Automedicación: Los profesionales clínicos específicamente, son más propensos a automedicarse para afrontar la fatiga por compasión, lo que puede llevar al abuso de sustancias. Sin embargo, todo cuidador puede estar en riesgo de adoptar mecanismos de afrontamiento no saludables.

 

Estrategias para afrontar la fatiga por compasión

El primer paso para prevenir la fatiga por compasión es aumentar la conciencia y la comprensión de su importancia.

 

Recuperar el equilibrio entre el cuidado del otro y la vida personal, es clave para abordar los efectos de la fatiga por compasión. Desarrollar estrategias de autocompasión y autocuidado fomenta y mantiene un equilibrio saludable. Es fundamental reconocer y abordar las propias necesidades, dedicando tiempo al descanso y a la recuperación física, emocional y espiritual. Es importante que el cuidador fatigado participe en actividades de autocuidado cómo practicar mindfulness, yoga, procurar una alimentación saludable, socializar fuera del contexto de cuidado, desarrollar sus hobbies, hacer ejercicio regular, obtener un sueño adecuado, así como buscar fuentes de relajación. Aunque es una realidad que varias de éstas alternativas son difíciles de realizar cuando se es el cuidador principal de un ser querido o paciente, el nutrir una red de apoyo entre cuidador, amigos, familia y profesionales de la salud puede ayudar a disminuir la carga total sobre el cuidador principal y facilitarle el autoprocurarse.

 

Bibliografía:

World Health Organization. (2019). Burn-out an «occupational phenomenon»: International Classification of Diseases. https://www.who.int/news/item/28-05-2019-burn-out-an-occupational-phenomenon-international-classification-of-diseases

 

Greiner, B. S., & Poskey, G. A. (2017). Fatigue: Has It Affected Your Compassion?. Neonatal network : NN, 36(5), 289–293. https://doi.org/10.1891/0730-0832.36.5.289

 

Figley, C. (1995). Compassion fatigue as secondary traumatic stress disorder: An overview. In: Figley CR, editor. Compassion fatigue: Coping with secondary traumatic stress disorder in those who treat the traumatized. Brunner-Routledge; pp. 1–20. https://www.researchgate.net/publication/245720535_Compassion_fatigue_as_secondary_traumatic_stress_disorder_An_overview

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