El bajo fondo musical de la psique

Desde Freud hasta la neurociencia contemporánea, la música se ha comprendido como una vía privilegiada de acceso al inconsciente.

En medio de una noche sin luna, un navegante solitario escucha una melodía que no viene del viento ni de las olas, sino del fondo de sí mismo. No es una canción que recuerde haber aprendido, y sin embargo, la conoce. La música, como el inconsciente, no necesita permiso para emerger. Lo hace. Su irrupción conmueve, desarma, ordena lo desordenado sin imponer sentido. Nos recuerda que hay formas de verdad que no pasan por las palabras.

Desde el psicoanálisis, la música es una forma del inconsciente que no necesita traducirse para ser sentida. No comunica como el lenguaje: resuena. No se dirige a la razón: atraviesa el cuerpo. Y sin embargo, pocas disciplinas han explorado con tanta profundidad su efecto como la clínica psicoanalítica.

Freud: amor, sospecha y lo indescifrable

Sigmund Freud tenía una relación ambigua con la música. Aunque reconocía su capacidad de provocar placer, también le generaba inquietud. En su correspondencia con el pastor protestante Oskar Pfister, Freud escribió:

“No soy un amante de la música… me arrebata emocionalmente, pero no puedo encontrarle el sentido. Me desconcierta que me conmueva algo que no entiendo.”

Este desconcierto freudiano revela algo central: la música toca zonas que el lenguaje no alcanza, por eso resulta tan potente y también tan difícil de analizar. Freud la asoció a la sublimación: una forma elevada de transformar la energía pulsional en algo socialmente aceptado. Pero el enigma permanecía: ¿cómo puede emocionarnos algo sin concepto?

Aunque Freud no desarrolló una teoría sistemática de la música, abrió el terreno para pensarla como un producto cultural que, sin ser lenguaje articulado, opera sobre lo inconsciente.

Lacan y el goce de la voz

Jacques Lacan, más preocupado por lo sonoro del lenguaje que por su contenido, propuso que la música no es tanto representación como afectación. En su seminario sobre La angustia (1962–63), introdujo la noción de la voz como objeto a: una parte del cuerpo que el sujeto pierde para volverse hablante, y que luego busca inconscientemente a lo largo de su vida.

Desde esta perspectiva, la música se vuelve una forma de recuperar esa voz perdida, una suerte de eco de lo materno, de lo que una vez nos sostuvo antes de que la palabra se interpusiera. Cuando nos emociona una canción, tal vez no nos emociona lo que dice, sino lo que evoca: una voz anterior al lenguaje, anterior al yo.

“La voz no es algo que uno escucha fuera de sí, sino lo que se escapa de uno mismo.”
— Jacques Lacan, Seminario X: La angustia

El ritmo como brújula psíquica

El ritmo es anterior al lenguaje. El feto escucha el latido del corazón materno antes de nacer. En ese sentido, la música tiene una función estructurante, no sólo emocional sino también simbólica. Como escribe Michel Imberty (2002), la música permite organizar la experiencia interna del tiempo, del cuerpo y de la emoción. La cadencia musical funciona como una brújula en el mar psíquico del caos.

En clínica, esto se observa con claridad en pacientes que no pueden articular verbalmente lo que sienten. Algunos encuentran en la música un contenedor. Otros, un lugar de identificación. Muchos, una posibilidad de elaboración. No se trata de interpretar canciones como si fueran sueños. Se trata de escuchar con el cuerpo lo que las palabras aún no pueden decir.

Casos clínicos: la música como escena transferencial

En sesiones clínicas, no es raro que la música aparezca. Un paciente relata que solo puede llorar con ciertas canciones. Otro dice que odia la música porque lo hace sentir “demasiado”. Hay quienes traen letras de canciones a sesión como si fueran confesiones prestadas. En estos casos, la música no es solo fondo emocional. Es escena. Es acto. Es lenguaje alterno.

Ejemplo: una paciente con duelo complicado no podía hablar de la muerte de su madre, pero traía repetidamente la misma canción a las sesiones. Durante meses, cada vez que la mencionaba, lloraba. No podía narrar el hecho, pero la melodía funcionaba como punto de anclaje emocional. A través de la música, algo de la pérdida se procesaba. Sin ella, quizá se habría quedado estancado.

Este fenómeno no es nuevo. Freud ya había notado que el inconsciente no se limita al lenguaje verbal. La música, al igual que los sueños, los síntomas o los actos fallidos, puede leerse como una formación del inconsciente. Aunque su lógica no sea la del discurso, su efecto es estructurante.

Neurosis y música: ¿por qué ciertas canciones nos obsesionan?

Desde las neurociencias, estudios como los de Koelsch (2010) han mostrado que la música activa zonas cerebrales relacionadas con la emoción, la recompensa y la memoria autobiográfica. Esto explica por qué una canción puede transportarnos a una escena pasada con precisión quirúrgica. El hipocampo, la amígdala y el núcleo accumbens se activan intensamente durante la escucha musical, creando asociaciones duraderas entre música, emoción y narrativa.

Pero más allá de la neurobiología, el psicoanálisis pregunta: ¿por qué ciertas canciones nos obsesionan? ¿Por qué repetimos una y otra vez esa melodía específica? Porque ahí, probablemente, algo de lo reprimido ha encontrado forma aceptable. Esa canción “nos sabe”, no porque nos represente, sino porque pone en acto lo que aún no podemos decir.

En Clínica Broa, sabemos que la salud mental no pasa únicamente por comprender con la razón, sino por sintonizar con las resonancias emocionales del cuerpo. En ese sentido, abrimos espacio a recursos que no siempre pasan por la palabra: la música, la escritura, la imagen, el silencio.

Así como el mar tiene distintas profundidades, el psiquismo también. Hay emociones en la superficie y otras que habitan las fosas más hondas. La música es una forma de descender sin desintegrarse, de acompañar el viaje sin necesitar explicación.

Porque no todo puede decirse. Pero todo puede sonar.

Fuentes de información

  • Freud, Sigmund. Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu, 1976.
  • Lacan, Jacques. El Seminario, Libro X: La angustia. Buenos Aires: Paidós, 2005.
  • Koelsch, Stefan. “Towards a neural basis of music-evoked emotions.” Trends in Cognitive Sciences 14, no. 3 (2010): 131-137. https://doi.org/10.1016/j.tics.2010.01.002
  • Imberty, Michel. La musique et l’enfant: développement et communication. Paris: Armand Colin, 2002.
  • Thoma, Myriam V., et al. “The effect of music on the human stress response.” PLoS ONE 8, no. 8 (2013): e70156. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0070156

¡Compártelo en tus redes!

Facebook
WhatsApp
Email

Quizá te puedan intersar éstas investigaciones:

crisis-angustia-psiquiatra-clinica_broa_ataque_ansiedad

¿Qué hacer si tienes un ataque de ansiedad? Estrategias efectivas para manejar la ansiedad y recuperar el control

Los ataques de ansiedad pueden ser desafiantes, pero existen estrategias efectivas para manejarlos. Al reconocer los síntomas, practicar la respiración profunda, utilizar técnicas de relajación, buscar apoyo social y solicitar ayuda profesional, puedes recuperar el control y reducir la frecuencia e intensidad de los ataques de ansiedad en tu vida. No olvides que es importante buscar recursos adicionales y apoyo, como los proporcionados por la ADAA, el NIMH y la Mayo Clinic, así como los libros de referencia de autores expertos en el tema. Recuerda que la ansiedad no tiene por qué controlar tu vida, y con las herramientas adecuadas, puedes superarla y vivir una vida plena y equilibrada.

Leer más »
Piramide_de_Maslow_ansiedad_depresion_clinica_broa

Desentrañando las necesidades humanas en la lucha contra la ansiedad y la depresión

Resumen:

La ansiedad y la depresión son desafíos de salud mental que pueden abordarse desde una perspectiva de las necesidades humanas. La teoría de Maslow y su Pirámide de Necesidades destacan cómo la satisfacción de necesidades fundamentales como la conexión social, la autorrealización, el autocuidado y la autoestima puede influir en la prevención y el manejo de estas condiciones. Al comprender y atender estas necesidades, podemos trazar un camino hacia una vida más equilibrada y satisfactoria, liberándonos de las cadenas de la ansiedad y la depresión.

Leer más »

Suscríbete para recibir las últimas actualizaciones

Subscription Form

Con el propósito de resolver todas tus dudas y darte la atención que mereces, te proporcionamos los siguientes canales de comunicación:

Llámanos al +52 55 7558 5944

Enviar un mensaje por WhatsApp

    Eugenia 13 Oficina 503 quinto piso, Nápoles, 03810 Ciudad de México, CDMX

    Obtener dirección

    Cargando ...

    Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia. Al continuar, aceptas nuestra Política de Privacidad y el uso de cookies.

    ;