¿Influenza o Síndrome de Descontinuación? Cómo las Infecciones Virales Afectan la Serotonina y qué nos Puede Enseñar Sobre el Síndrome de Descontinuación
Texto por: Lolbé Castañeda
Para muchas personas que toman antidepresivos inhibidores de la recaptura de la serotonina (SSRIs) y deciden descontinuarlos, los síntomas físicos que experimentan al hacerlo pueden asimilarse muchos a aquellos de las infecciones virales como influenza o COVID: fiebre, escalofríos, dolor corporal, fatiga, brain zaps (sensación de choquecitos eléctricos) por nombrar algunos. Curiosamente, lo mismo parece ocurrir a la inversa, cuándo una persona contrae una infección viral, los síntomas físicos a menudo vienen acompañados de malestar emocional similar a la descontinuación (ansiedad incrementada, cambios bruscos en el estado de ánimo, etc.) aún cuando siguen tomando su dosis usual de antidepresivos.
La relación entre ambas experiencias no está definida concretamente, sin embargo, los síntomas en común se pueden explicar por los mecanismos que comparten con la serotonina.
Las infecciones virales afectan la serotonina
Estudios recientes, particularmente aquellos derivados de la pandemia COVID-19, han encontrado que las infecciones virales suelen reducir la disponibilidad de serotonina a través de varios mecanismos mediados por la inflamación, el metabolismo del triptófano (aminoácido necesario para la generación de serotonina) y la señalización inmune.
Un estudio realizado por Wong et al. (2023) sobre la reducción de serotonina en las secuelas post agudas de la infecciones virales, reveló que los niveles de serotonina se reducen significativamente durante la infección aguda de COVID y se mantienen bajos en las secuelas post agudas (COVID persistente o prolongado).
Según experimentos con ratones por Bai et al. (2024), la persistencia del ARN viral y la inflamación crónica desencadenan una disminución periférica de serotonina debido a la absorción deficiente de triptófano, la reducción del almacenamiento de serotonina y su mayor degradación.
Estudios como el de Dantzer et al. (2011) que utilizan estímulos inflamatorios sintéticos derivados de virus o bacterias, muestran la activación de la indolamina 2,3-dioxigenasa (IDO), una enzima que inicia la descomposición del triptófano. La IDO desplaza el metabolismo del triptófano hacia la quinurenina, rompiendo la cadena de generación de serotonina, disminuyendo su disponibilidad y aumentando el recambio de serotonina en el cerebro.
Adicionalmente, las citocinas (proteínas señalizadoras de inflamación que ocurren naturalmente durante una infección) pueden aumentar la regulación del transportador de serotonina (SERT), lo que provoca un aumento de la recaptación de serotonina y una menor disponibilidad sináptica.
Por su parte, Saito et al. (2022) al analizar los niveles de serotonina en sangre en pacientes con infecciones severas por COVID, encontró que éstos tenían niveles más bajos de serotonina de lo normal, acompañados por quinurenina elevada (metabolito del triptófano) y triptófano reducido, lo que es consistente con los cambios metabólicos relacionados con la inflamación.
Estudios en pacientes con COVID prolongado, han replicado éstos resultados y encontrado que también ellos presentan niveles reducidos de serotonina y triptófano en comparación con aquellos pacientes completamente recuperados.
¿Qué podemos llevarnos de éstos hallazgos?
Hasta ahora, el conocimiento científico parece señalar que la inflamación presente durante las infecciones virales influye en la serotonina a través de múltiples vías que incluyen: desviación de triptófano por activación de IDO, alteración de la actividad del transportador de serotonina SERT y alteración de los cofactores para la síntesis y señalización neuroinmune. La vía triptófano-quinurenina para la generación de serotonina es fundamental para la regulación inmunitaria, neuronal e inflamatoria, y la activación inducida por la inflamación puede reducir la serotonina y promover desequilibrios en los metabolitos neuroactivos.
Todos éstos cambios ofrecen un posible vínculo entre las infecciones virales y los trastornos del estado de ánimo como la depresión y la ansiedad, y explican por qué el bajón de serotonina durante y post infección puede sentirse similar a la descontinuación de un antidepresivo SSRI.
Bibliografía:
Bai, L., Zhou, F., & Zhang, L. (2024). Serotonin signaling: a new player and therapeutic target beyond Long-haul coronavirus disease. MedComm, 5(4), e523. https://doi.org/10.1002/mco2.523
Wong, A. C., Devason, A. S., Umana, I. C., et al. (2023). Serotonin reduction in post-acute sequelae of viral infection. Cell. doi:10.1016/j.cell.2023.09.013. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37848036/
Dantzer, R., O’Connor, J. C., Lawson, M. A., & Kelley, K. W. (2011). Inflammation-associated depression: from serotonin to kynurenine. Psychoneuroendocrinology, 36(3), 426–436. https://doi.org/10.1016/j.psyneuen.2010.09.012
Saito, K., Ishikawa, R., Kitamura, I., Ogawa, K., Arakawa, N., Sun, Y., Imai, K., Maeda, T., Saito, Y., & Hasegawa, C. (2022). Characterization of serotonin as a candidate biomarker of severity and prognosis of COVID-19 using LC/MS analysis, Journal of Pharmacological Sciences, Volume 150, Issue 2, Pages 49-55. ISSN 1347-8613. https://doi.org/10.1016/j.jphs.2022.06.005. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1347861322000500
Eslami, Z., & Joshaghani, H. (2024). Investigating the Role of Serotonin Levels in Cognitive Impairments Associated with Long COVID-19. Chonnam medical journal, 60(3), 141–146. https://doi.org/10.4068/cmj.2024.60.3.141


